EN LA SAGRADA ESCRITURA ¿DÓNDE SE HABLA DE LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO?

 

¡Nuestra fe maduramos, si como Cuerpo de Cristo nos organizamos!

 

La Palabra de Dios es fundamento esencial para la vida de la Iglesia. En ella encontramos la historia de salvación, Dios que ha caminado entre su pueblo, permaneciendo fiel al hombre, guiándolo hacia la salvación y corrigiéndolo, cuando éste se ha desviado por el pecado.

En las Sagradas Escrituras encontramos el culmen de las promesas del Antiguo Testamento, Cristo nuestro Señor. De Él que podemos aprender, a través de sus Palabras y Acciones, a ser con verdadera autenticidad los miembros de su cuerpo.

Además los relatos de la primera comunidad cristiana, de las acciones de los apóstoles, nos conducen a comprender la voluntad del Padre en la conformación del cuerpo de su Hijo. Pero de manera especial la experiencia y las cartas  del Apóstol San Pablo nos hablan con mayor claridad de lo que llegó a comprender la Iglesia primitiva: La Iglesia es “EL CUERPO DE CRISTO”.

¿Quién habla, claramente, de la Iglesia Cuerpo de Cristo en las Sagradas Escrituras?

R/ Claramente nos habla de esto San Pablo, principalmente en dos de sus cartas: 1 carta a los Corintios 12 y  la carta a los Romanos 5.

 

I Corintios, 12,1- 31.

En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia. 2.Sabéis que cuando erais gentiles, os dejabais arrastrar ciegamente hacia los ídolos mudos. 3.Por eso os hago saber que nadie, hablando con el Espíritu de Dios, puede decir: «¡Anatema es Jesús!»; y nadie puede decir: «¡Jesús es Señor!» sino con el Espíritu Santo. 4.Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; 5.diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6.diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra en todos. 7.A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común, 8.Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; 9.a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu; 10.a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas. 11.Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad. 12.Pues del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, no obstante su pluralidad, no forman más que un solo cuerpo, así también Cristo. 13.Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 14.Así también el cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. 15.Si dijera el pie: «Puesto que no soy mano, yo no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 16.Y si el oído dijera: «Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo» ¿dejaría de ser parte del cuerpo por eso? 17.Si todo el cuerpo fuera ojo ¿dónde quedaría el oído? Y si fuera todo oído ¿donde el olfato? 18.Ahora bien, Dios puso cada uno de los miembros en el cuerpo según su voluntad. 19.Si todo fuera un solo miembro ¿dónde quedaría el cuerpo? 20.Ahora bien, muchos son los miembros, mas uno el cuerpo. 21.Y no puede el ojo decir a la mano: «¡No te necesito!» Ni la cabeza a los pies: «¡No os necesito!» 22.Más bien los miembros del cuerpo que tenemos por más débiles, son indispensables. 23.Y a los que nos parecen los más viles del cuerpo, los rodeamos de mayor honor. Así a nuestras partes deshonestas las vestimos con mayor honestidad. 24.Pues nuestras partes honestas no lo necesitan. Dios ha formado el cuerpo dando más honor a los miembros que carecían de él, 25.para que no hubiera división alguna en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocuparan lo mismo los unos de los otros. 26.Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo. 27.Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte. 28.Y así los puso Dios en la Iglesia, primeramente como apóstoles; en segundo lugar como profetas; en tercer lugar como maestros; luego, los milagros; luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas. 29.¿Acaso todos son apóstoles? O ¿todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos con poder de milagros? 30.¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? 31.¡Aspirad a los carismas superiores! Y aun os voy a mostrar un camino más excelente."

ROMANOS 12, 5- 21

5.así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros. 6.Pero teniendo dones diferentes, según la gracia que nos ha sido dada, si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe; 7.si es el ministerio, en el ministerio; la enseñanza, enseñando; 8.la exhortación, exhortando. El que da, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que ejerce la misericordia, con jovialidad. 9.Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriéndoos al bien; 10.amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los otros; 11.con un celo sin negligencia; con espiritu fervoroso; sirviendo al Señor; 12.con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración; 13.compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. 14.Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. 15.Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. 16.Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra propia sabiduría. 17.Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres: 18.en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres; 19.no tomando la justicia por cuenta vuestra, queridos míos, dejad lugar a la Cólera, pues dice la Escritura: Mía es la venganza: yo daré el pago merecido, dice el Señor. 20.Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza. 21.No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien."


TOMADO DE: http://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/

 

 

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