Reflexión



Resultado de imagen para IMAGENES COMERCIALES JESUS EL BUEN PASTORHOMILÍA BEATO MONSEÑOR OSCAR ROMERO

Queridos hermanos:

Este domingo es el cuarto domingo de Pascua. Ya saben que son siete los domingos pascuales y todos constituyen una unidad: la proclamación solemne de Cristo vivo que no morirá más, despertando en el pueblo un sentido de confianza, de fe, de magnanimidad. Entre los domingos de pascua, los primeros tres nos narraban episodios de las apariciones de Cristo resucitado, este cuarto domingo viene a ofrecernos como una síntesis preciosísima la figura de Cristo, Buen Pastor. Por eso se llama este domingo, el domingo del Buen Pastor.

Por eso, el Papa Pablo VI, desde hace 15 años, ha querido que este domingo del Buen Pastor sea también el domingo de oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Tenemos, pues, motivos muy poderosos para que nuestra plegaria, nuestra eucaristía de este domingo, sea verdaderamente un domingo de oración, intensa oración, abrirnos a la esperanza, a la fe de esta Iglesia que ahora prolonga la figura del Buen Pastor gracias a los pastores, a las almas consagradas a El que lo van haciendo presente en formas tan diversas en el mundo.

Por eso, las ideas de mi homilía tienen que engarzar todo esto. Yo presentaría estas tres ideas:

1ª) Las circunstancias en que se proclama la resurrección de Cristo. (Hay que tenerlas muy en cuenta para que el evangelio de Cristo resucitado sea el que ilumine nuestra historia).

2ª) Ese mensaje de Cristo resucitado se presenta hoy bajo la figura de un pastor. (Hoy esta es la imagen que debemos de llevar a nuestros hogares, a nuestra sociedad, a nuestro ambiente: Cristo es el Buen Pastor, vive hoy como un pastor que ama a su grey).

3ª) Nosotros somos esa grey, el mensaje se dirige al pueblo como una vocación, un llamamiento (y allí encontraremos pues, el mensaje del Papa en este año, a las vocaciones).

 

1º. LAS CIRCUNSTANCIAS EN QUE SE PROCLAMA LA RESURRECCIÒN DE CRISTO

a)ANUNCIO Y DENUNCIA DE LA PROCLAMACION DEL MENSAJE CRISTIANO

La primera idea es ésta: El mensaje cristiano se pronuncia ante circunstancias concretas. Y esto no es una modalidad de nuestros días, la homilía, cabalmente eso significa. Homilía quiere decir el sermón sencillo del pastor que celebra la palabra de Dios para decirle a los que la están reflexionando: que esa palabra de Dios no es una palabra abstracta, etérea, sino que es una palabra que se encama en la realidad en que vive esa asamblea que está meditando.

CRISTO HA RESUCITADO. UDS. LO MATARON

Y traigo esto -aunque todos los domingos lo recuerdo- porque hoy noto yo en las tres lecturas, cabalmente eso: que tanto el sermón de Pedro, el primer sermón cristiano, acaba de bajar el Espíritu Santo y Pedro se asoma a la puerta del cenáculo y predica y convierte ya a los primeros tres mil, ese primer sermón que es una pauta de la predicación no prescinde de las circunstancias, anuncia el gran mensaje: Cristo ha resucitado para esperanza y perdón de los que lo siguen.

Pero en su sermón, Pedro, junto con estas maravillas de la redención cristiana que anuncia, denuncia el gran pecado de los hombres: " ¡Ustedes lo mataron! " Y tanto, que nos dice hoy la lectura: "Los corazones de aquellos hombres se sintieron conmovidos. ¿Qué haremos hermanos?". Eso quiere la Iglesia: inquietar las conciencias, provocar crisis en la hora que vive. Una Iglesia que no provoca crisis, un evangelio que no inquieta, una palabra de Dios que no levanta roncha -como decimos vulgarmente-, una palabra de Dios que no toca el pecado concreto de la sociedad en que está anunciándose, ¿qué evangelio es ése? Consideraciones piadosas muy bonitas que no molestan a nadie, y así quisieran muchos que fuera la predicación. Y aquellos predicadores que por no molestarse, por no tener conflictos y dificultades evitan toda cosa espinosa, no iluminan la realidad en que se vive, no tienen el valor de Pedro de decirle a aquella turba donde están todavía las manos manchadas de sangre que mataron a Cristo: ¡"Ustedes lo mataron!". Aunque le iba a costar también la vida por esta denuncia, la proclama. Es el evangelio valiente, es la buena nueva del que vino a quitar los pecados del mundo.

CRISTO HUMILDE ES LLEVADO AL MATADERO LA CAUSA: EL PECADO Y DESCARRIO DE LOS HOMBRES

Tienen, por ejemplo, en la segunda lectura, donde anuncia las maravillas del Cristo humilde que como oveja es llevada al matadero. Sin embargo, Pedro en esa primera carta denuncia que la causa de esa muerte ha sido el pecado y denuncia el descarrío de los hombres, se alegra de los que ya vinieron de sus malos caminos y están formando la comunidad de Cristo. Aquí entre nosotros, hermanos, somos pecadores, yo el primero. He ofendido al Señor. Pero gracias a Dios escuchamos un día su llamamiento que señaló nuestro pecado y en vez de ensoberbecernos y enconcharnos en nuestro orgullo y calumniar a la Iglesia porque me molesta, acepto mejor ese mensaje.

Aquel día, esta oveja descarriada que fui yo, que pudo ser cada uno de ustedes, humildemente se acercó al Señor y le pidió perdón, gracias a que una palabra que me reprendió, gracias a que hubo alguien que me hecho en cara que no debía de ser así. Este es el papel de la Iglesia: no prescindir de las circunstancias y decirle a los hombres su propio pecado para que se arrepientan.

YO SOY LA PUERTA. EL QUE ENTRA POR OTRO LADO ES BANDIDO

Y, sobre todo, hermanos, el evangelio. ¡Qué palabra más valiente la de Cristo! Está usando la comparación: "Yo soy la puerta, sólo por la puerta entran los legítimos dueños del rebaño. El que salta por otro lado es ladrón, es bandido". Miren como en las palabras de Cristo, de quien esperamos siempre amor, dulzura; cuando es necesario coge el látigo y fustiga a los ladrones, a los bandidos y les dice: ¡el que no es pastor sólo entra para matar, para robar, para maltratar! El látigo de Cristo está dando duro a todos estos atropellos de su tiempo. Él siente que la sinagoga ha perdido su sentido de ser representación de la misericordia de Dios y los pastores de Israel, ya denunciados por los profetas, en tiempo de Cristo también se han convertido en malos pastores.

El episodio de esta comparación del Buen Pastor está poco después de aquel episodio del cieguito de nacimiento a quien los fariseos, en vez de alegrarse porque se había salvado de la vista, lo excomulgaron: "porque te dejaste operar en sábado". Interesaban más las legalidades que la misericordia. Y a éstos fustiga el Señor, para estos fariseos hipócritas, para estos pastores egoístas, para estas sinagogas sin misericordia, para estas autoridades eclesiásticas de su tiempo, el Divino Profeta, Cristo nuestro Señor que fue duro contra el pecado donde quiera que se encuentre, ya sea en Herodes, en Pilatos, también en los pontífices, en los sacerdotes. Él los reprende; y para ellos es la comparación, para que aprendan a ser como El que es el Buen Pastor y para que su Iglesia sea lo que tiene que ser: una casa de la misericordia del Señor, donde los pecadores no encuentren el reproche, la excomunión, la dureza; sino la acogida, el abrazo de Nuestro Señor que los llama para el perdón.

 

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